¿Cuáles son las principales aportaciones de los musulmanes?

¿Cuáles son las principales aportaciones de los musulmanes?

Contribuciones árabes al mundo

La Edad de Oro islámica se refiere a un periodo de la historia del Islam, tradicionalmente fechado entre el siglo VIII y el siglo XIII, durante el cual gran parte del mundo históricamente islámico fue gobernado por varios califatos y florecieron la ciencia, el desarrollo económico y las obras culturales. Tradicionalmente se entiende que este periodo comenzó durante el reinado del califa abasí Harun al-Rashid (786-809) con la inauguración de la Casa de la Sabiduría en Bagdad, donde se encomendó a eruditos de varias partes del mundo con diferentes antecedentes culturales que reunieran y tradujeran todo el conocimiento clásico del mundo a la lengua árabe.

El final de la Edad de Oro se ha atribuido en varias ocasiones a 1258, con el saqueo mongol de Bagdad, o a 1492, con la finalización de la Reconquista cristiana del Emirato de Granada en Al-Andalus, en la Península Ibérica. Durante la Edad de Oro, las principales capitales islámicas de Bagdad, El Cairo y Córdoba se convirtieron en los principales centros intelectuales de ciencia, filosofía, medicina y educación. El gobierno patrocinaba en gran medida a los eruditos, y los mejores estudiosos y traductores notables, como Hunayn ibn Ishaq, tenían sueldos que se estiman equivalentes a los de los atletas profesionales de hoy en día.

Cómo contribuye el islam a la sociedad

Niño de diez años ante una pizarra llena de problemas de trigonometría, álgebra y cálculo.Coautor Danyal Hameed.La gala inaugural de los Premios Musulmanes a la Excelencia (MAX), que tendrá lugar en Toronto (Canadá) el 24 de marzo, es una iniciativa para reconocer y honrar los logros y las contribuciones de los musulmanes canadienses. Inspirada en la Edad de Oro del Islam, la Gala MAX honrará y motivará a los destacados musulmanes contemporáneos de Canadá. Anuncio

La historia islámica está repleta de inventos y descubrimientos pioneros, muchos de los cuales están arraigados en la sociedad moderna, como por ejemplo:1. Bibliotecas públicas Durante las primeras décadas del Islam, las mezquitas actuaban como centros del discurso intelectual en todas las tierras musulmanas. No sólo eran lugares de culto, sino que también albergaban bibliotecas llenas de libros de religión, filosofía y ciencia. Estas bibliotecas estaban abiertas a las masas y no sólo a la élite gobernante e intelectual, como era la práctica habitual entonces. 2. Herramientas quirúrgicas El gran cirujano musulmán del siglo X Qasim al Zahrawi, descrito como el padre de la cirugía, inventó muchas herramientas quirúrgicas que aún se utilizan en la medicina moderna, como el bisturí, la aguja quirúrgica y las tijeras quirúrgicas. También descubrió el catgut como material fiable para administrar puntos de sutura internos, ya que puede ser absorbido por el cuerpo, lo que evita la necesidad de una segunda cirugía para retirarlos.3. Álgebra El estudio del álgebra floreció durante la Edad de Oro islámica bajo la erudición del matemático al-Khwarizmi. La palabra álgebra deriva de «al-jabr», una operación que utilizaba para resolver ecuaciones cuadráticas. La introducción del álgebra como teoría unificadora amplió significativamente el concepto de las matemáticas y su trayectoria de desarrollo.Anuncio

Contribuciones musulmanas a la ciencia

Dado que el islam se originó y se desarrolló en una cultura árabe, otras culturas que han adoptado el islam han tendido a estar influidas por las costumbres árabes. Así, las sociedades árabes musulmanas y otras musulmanas tienen afinidades culturales, aunque cada sociedad ha conservado sus características distintivas. La cultura islámica ha heredado una cultura árabe nacida en el desierto, sencilla pero en absoluto simplista. Tiene una tradición oral basada en la transmisión de la cultura a través de la poesía y la narrativa. Sin embargo, ha sido el registro escrito el que ha tenido mayor impacto en la civilización. La civilización islámica se basa en el valor de la educación, que tanto el Corán como el Profeta destacaron.

Esta vasija de jade verde oscuro, de 14 cm. (5½»), amuebló en su día el palacio safávida de Tabriz, y probablemente pasó a manos otomanas tras la batalla de Çaldiran en 1514. Antes de eso, el asa con cabeza de dragón sugiere que pudo pertenecer a un gobernante timúrida. (Aramco World Magazine, enero-febrero de 1995; foto Ergun Çagatay).

En el periodo preislámico, una de las tradiciones era la de los mu’allaquat (literalmente «los colgados»). En la ciudad de La Meca, los poetas y escritores colgaban sus escritos en una determinada pared de la ciudad para que los demás pudieran leer las virtudes de sus respectivas tribus. Sus viajes de ciudad en ciudad y de tribu en tribu eran el medio por el que se daban a conocer noticias, leyendas y hazañas. La tradición continuó cuando el Corán fue memorizado y transmitido primero de boca en boca y luego grabado para las generaciones siguientes. Esta expresión popular de los pueblos árabes musulmanes se convirtió en una parte indeleble de la cultura islámica. Todavía hoy los musulmanes citan el Corán como forma de expresar sus opiniones y se remiten a ciertas máximas y cuentos populares para exponer sus argumentos.

Enumerar las aportaciones del islam

Acerca de este documento (haga clic para ver más)Resumen:Visión general de los numerosos inventos y ciencias que fueron desarrollados o transmitidos por los pueblos y naciones islámicas.Notas:También disponible en PDF y en otros formatos en archive.org.Contribuciones del Islam a la civilización

MI interés por el Islam se remonta al tiempo que viví en Estambul, dando clases en el Robert College. Pronto me sentí en casa con el turco culto. De hecho, uno de mis mejores amigos entonces, y desde entonces, era un joven profesor turco, musulmán liberal, que posteriormente fue decano del colegio.

La diferencia de temperamento que diferenciaba al comerciante musulmán de sus competidores. Mientras que los demás estaban siempre atentos a los clientes, gritando y saludando cuando veían un potencial patrocinio, y a menudo saltando de sus barcos para inducir el comercio, el musulmán se sentaba en una calma señorial, esperando en paz a cualquier cliente que Alá quisiera enviarle. En realidad, esta actitud nos resultaba más persuasiva que las prisas de los barqueros griegos y armenios, a los que apartábamos para alcanzar la barca de un turco.