Circuito cerebral que determina experiencias sociales gratificantes o dolorosas

Un reciente avance en la investigación sobre el cerebro ha desvelado cómo las experiencias sociales son codificadas por nuestro sistema nervioso. Este descubrimiento no solo tiene implicaciones en el ámbito de la neurociencia, sino que también arroja luz sobre la formación de vínculos en la infancia, una etapa crucial en el desarrollo emocional de las personas. ¿Cómo influyen las primeras interacciones en la manera en que nos relacionamos con los demás a lo largo de la vida? Acompáñame a descubrirlo.

Publicado por Rubén García Díaz, periodista especializado en parenting, infancia y crianza.

Creado: 6.05.2025 | 10:00 Actualizado: 6.05.2025 | 10:00

Un estudio pionero ha revelado el funcionamiento de dos señales químicas en el cerebro que determinan si una experiencia social es registrada como positiva o negativa. Este trabajo, publicado en la prestigiosa revista científica Nature, proporciona una perspectiva fascinante sobre cómo las interacciones sociales afectan a nuestra salud mental y emocional desde las primeras etapas de la vida. Aunque la investigación se realizó en ratones, los hallazgos son aplicables a todos los mamíferos, incluidos los humanos.

Cuando un niño o niña se aleja de otros en un parque tras una mala experiencia, o busca el abrazo de un amigo, su cerebro está registrando esas vivencias de tal manera que decidirá en el futuro si repetir o evitar esas interacciones. Este proceso no está determinado solo por la crianza o la personalidad, sino que está profundamente arraigado en nuestras conexiones neuronales.

Índice de contenidos
  1. Cómo funcionan las señales en el cerebro
  2. La influencia en la infancia
  3. La plasticidad del cerebro y su importancia en la crianza
  4. Referencias y recursos adicionales

Cómo funcionan las señales en el cerebro

El estudio realizado por un equipo internacional de investigadores del MIT y del Research Institute of Molecular Pathology de Viena ha puesto de manifiesto que el cerebro recibe dos tipos de señales opuestas cuando procesa interacciones sociales.

La primera de estas señales es la serotonina (5-HT), un neurotransmisor conocido por su influencia en el estado de ánimo. Esta sustancia química genera una respuesta negativa, lo que lleva al cerebro a asociar la experiencia social con algo que debe evitarse. En otras palabras, si un niño experimenta una situación desagradable, su cerebro codifica esa interacción como algo que debe evitarse en el futuro.

En contraste, la neurotensina (Nts) actúa como un refuerzo positivo para el individuo. Esta señal química motiva a repetir la interacción, al asociarla con una experiencia placentera. Ambas señales convergen en el mismo lugar del cerebro, el hipocampo ventral CA1 (vCA1), una región esencial para la memoria y las emociones, pero al activar circuitos diferentes, producen efectos radicalmente opuestos.

La influencia en la infancia

La relación entre los hallazgos del estudio y la infancia es significativa. Aunque se realizó en ratones, este mecanismo es común en todos los mamíferos. La forma en que el hipocampo procesa estas señales influye directamente en cómo los niños aprenden a identificar entornos sociales como seguros o amenazantes.

Desde sus primeros años, un niño no solo registra lo que sucede durante una interacción, sino también cómo se siente al respecto. Esta huella emocional es fundamental, ya que guía su comportamiento futuro, a menudo de forma inconsciente.

Por ejemplo, un niño que ha experimentado rechazo o indiferencia en sus primeras relaciones tiende a desarrollar una sensibilidad negativa hacia lo social, evitando nuevas interacciones. Por otro lado, aquellos que forman vínculos seguros desde la infancia suelen ver a los demás como fuentes de bienestar y conexión.

El impacto de estas experiencias tempranas es profundo. Si un niño o niña ha sido rechazado repetidamente al intentar socializar, es probable que registre esas relaciones como un riesgo, lo que afectará su capacidad para establecer conexiones saludables más adelante en la vida.

La plasticidad del cerebro y su importancia en la crianza

Afortunadamente, el cerebro infantil es notablemente plástico, lo que significa que puede cambiar en función del entorno y las experiencias. Esto implica que un niño que ha tenido experiencias sociales negativas puede comenzar a reconfigurar su percepción de lo social si empieza a recibir interacciones positivas, consistentes y empáticas.

¡No te lo pierdas! ➡️  Mejora la comunicación con tus pacientes en la clínica

Este proceso refuerza la importancia de crear entornos afectivos seguros desde la infancia, no solo en el hogar, sino también en la escuela y otros espacios de socialización. La repetición de vínculos cálidos, respetuosos y confiables puede funcionar como una especie de "rehabilitación emocional" para el cerebro, fundamental para aquellos que han vivido situaciones de rechazo o trauma.

Los hallazgos de este estudio también sugieren que es crucial repensar cómo acompañamos a nuestros hijos e hijas en sus relaciones sociales. Aquí hay algunos consejos prácticos para fomentar un entorno saludable:

  • No minimices sus emociones: si tu hijo se siente mal por algo que ocurrió en la escuela, escucha y valida su experiencia. Ignorar sus sentimientos puede causar más daño.
  • Crea espacios seguros de socialización: organiza encuentros con niños y niñas con los que él o ella se sienta a gusto. La calidad de las interacciones es más importante que la cantidad.
  • Sé un modelo de vínculo saludable: los niños aprenden observando cómo nos relacionamos. Muestra cómo resolver conflictos y establecer relaciones sanas.
  • Repara lo dañado: si notas que tu hijo evita situaciones sociales, investiga con amabilidad. A veces, una sola experiencia negativa se graba con más fuerza de lo que pensamos.

En conclusión, los descubrimientos sobre los circuitos cerebrales que regulan la valencia social, aunque se hayan hecho en animales, ofrecen una valiosa perspectiva sobre cómo se forman los vínculos desde la infancia. No se trata solo de lo que sucede, sino también de cómo se siente, lo que depende en gran medida del entorno y del apoyo que podamos proporcionar como padres y educadores.

Referencias y recursos adicionales

  • Zorab, J. M., Liu, D. L., Haubensak, W., & Tye, K. M. (2024). Serotonin and neurotensin inputs in the vCA1 dictate opposing social valence. Nature, 628, 420–427. DOI: 10.1038/s41586-025-08809-2

Como complemento a este tema, te invitamos a ver el siguiente video que explora el concepto de "cerebro social" y cómo nuestras conexiones son fundamentales para nuestro desarrollo:

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Circuito cerebral que determina experiencias sociales gratificantes o dolorosas puedes visitar la categoría Psicología.

Te puede interesar...