¿Qué pasa con el ácido láctico en el ejercicio?

¿Qué pasa con el ácido láctico en el ejercicio?

Ácido láctico lo ordinario

Durante milenios, los seres humanos han utilizado la música para calmar el alma y reconfortar el dolor. Los padres de todo el mundo cantan canciones de cuna a los más pequeños y celebran ocasiones especiales como cumpleaños, graduaciones y bodas con canciones. Confiamos en la música para que nos ayude a superar los entrenamientos y a afrontar tareas que preferiríamos ignorar, y manipulamos nuestros estados de ánimo con melodías.

Las criaturas del Ártico tienen una serie de adaptaciones para sobrevivir a las temperaturas bajo cero. Ahora, la ciencia espera tomar prestadas algunas de sus técnicas para prolongar la vida útil de los órganos humanos. Algunas criaturas se dirigen al sur para sobrevivir al invierno, pero la rana de madera norteamericana se queda aquí, soportando las temperaturas bajo cero al transformarse en una «rana de hielo». Sin latidos del corazón ni respiración durante períodos prolongados, el anfibio parcialmente congelado se descongela gradualmente y vuelve a la vida cuando llega la primavera.

La mayoría de la gente lucha contra el dolor en algún momento de su vida, y cuando se agrava lo suficiente puede ser una condición debilitante. Sin embargo, aunque el dolor tiene su lado obvio y a veces devastador, nuestra capacidad de sentir dolor físico también forma parte del mantenimiento de nuestra salud. Durante un tiempo, los médicos incluso se referían al dolor como «el quinto signo vital», porque puede ser importante para comprender el estado de salud de una persona y señalar la presencia de una enfermedad.

Acidosis láctica metformina

Cuando los músculos no pueden obtener suficiente oxígeno durante una breve ráfaga de ejercicio, empiezan a utilizar una vía llamada fermentación del ácido láctico, que genera un pequeño compuesto de tres carbonos llamado ácido láctico, o lactato, como subproducto de la descomposición de la glucosa.

A medida que el ácido láctico se acumula en el interior de las células musculares, entra en el torrente sanguíneo. El hígado absorbe el lactato circulante. Más tarde, mientras descansas, tu hígado se ocupa de oxidar el ácido láctico a piruvato mediante una reacción catalizada por una enzima llamada lactato deshidrogenasa. La enzima utiliza los electrones extraídos del lactato para reducir una molécula de NAD a NADH. El piruvato entra en unas pequeñas estructuras en forma de cápsula llamadas mitocondrias a través de un transportador, donde puede encontrar uno de los diferentes destinos.

En el interior de las mitocondrias, el piruvato puede ser convertido en acetil-CoA y CO2 por una enzima llamada complejo piruvato deshidrogenasa. En este caso, el acetil-CoA entrará en una vía bioquímica llamada ciclo del ácido cítrico, y la célula hepática utilizará la energía que extrae al oxidar estos carbonos para almacenar energía en forma de trifosfato de adenosina, o ATP. Sin embargo, al hacerlo, el hígado sólo satisface sus propias necesidades y no las de otras células. El hígado también necesita convertir el ácido láctico en glucosa. Lo hace mediante un proceso denominado gluconeogénesis.

Ácido láctico ¿Dónde se encuentra?

El ácido láctico es un producto de desecho de la respiración anaeróbica. En momentos de intensa necesidad de energía, como durante un sprint, los músculos pasan a la respiración anaeróbica porque es una forma mucho más rápida de producir energía.

Isobel Whitcomb es redactora de Live Science y se ocupa del medio ambiente, los animales y la salud. Su trabajo ha aparecido en el New York Times, Fatherly, Atlas Obscura, Hakai Magazine y la revista Science World de Scholastic. Las raíces de Isobel están en la ciencia. Estudió biología en el Scripps College de Claremont (California), mientras trabajaba en dos laboratorios diferentes y realizaba una beca en el Parque Nacional del Lago Cráter. Completó su máster en periodismo en el Programa de Información Científica, Sanitaria y Medioambiental de la Universidad de Nueva York. Actualmente vive en Portland, Oregón.

El ácido láctico y el rendimiento del ejercicio, culpable o amigo

El ácido láctico es un tema común entre los atletas y entusiastas del deporte, especialmente en lo que respecta al rendimiento y la recuperación. Las investigaciones sobre el ácido láctico realizadas en los últimos años explican los efectos del lactato en el rendimiento, pero estos efectos son diferentes de lo que se creía anteriormente.

En el pasado, se culpaba al ácido láctico de las agujetas y la fatiga en el rendimiento. Sin embargo, las pruebas más recientes demuestran que el ácido láctico en realidad proporciona otra fuente de combustible para los músculos que trabajan y puede incluso mejorar el rendimiento.

El ácido láctico es un subproducto producido por el cuerpo durante el proceso metabólico de la glucólisis, o cuando el cuerpo convierte la glucosa en energía. El ácido láctico se descompone en lactato, una acción que libera iones de hidrógeno en la sangre.

No es el ácido láctico, sino el aumento de la acidez en la sangre, el culpable de la sensación de ardor que se puede sentir durante el ejercicio intenso. Y la acidez se debe a la liberación y acumulación de iones de hidrógeno, no al ácido láctico.

Además, las investigaciones sugieren que el dolor muscular de aparición retardada (DOMS) se debe a desgarros microscópicos y al traumatismo resultante del esfuerzo físico, no a la acumulación de ácido láctico. El ácido láctico siempre se ha considerado un subproducto de la metabolización de la glucosa para obtener energía y un producto de desecho que provoca una sensación de ardor en los músculos. Sin embargo, las investigaciones demuestran que la acumulación de lactato puede ayudar a aliviar el ardor o los calambres musculares creados durante la actividad física de alta intensidad.