El trastorno de rumiación es un trastorno poco común pero importante que afecta a bebés, niños y personas con diversidad funcional intelectual. Se caracteriza por la regurgitación repetida de alimentos, sin estar asociada a otros trastornos de la alimentación. Aunque puede parecer un síntoma menor, puede tener un impacto significativo en la vida de quienes lo padecen. En este artículo, exploraremos en detalle las características del trastorno de rumiación, las posibles causas, los enfoques de tratamiento y brindaremos algunas recomendaciones para las familias y cuidadores.
Características del trastorno de rumiación
El trastorno de rumiación se caracteriza por la regurgitación repetida de alimentos sin estar asociada a otras afecciones o trastornos de la alimentación. Las personas afectadas pueden experimentar la regurgitación como algo voluntario, es decir, pueden vomitar de forma consciente y deliberada. Esta regurgitación puede ocurrir poco después de comer o incluso horas más tarde. Los alimentos regurgitados suelen ser mastícales y pueden volver a ser masticados y tragados nuevamente o escupidos. Es importante destacar que la rumiación no está relacionada con problemas físicos o médicos, sino que es un trastorno psicológico.
Este trastorno puede generar algunos síntomas adicionales, como pérdida de peso, malnutrición, reflujo gastroesofágico e incluso problemas dentales debido a la exposición repetida del ácido estomacal. Además, puede haber un impacto negativo en la calidad de vida y en las relaciones sociales, ya que la rumiación puede resultar incómoda o perturbadora para quienes rodean a la persona afectada.
Población afectada por el trastorno de rumiación
El trastorno de rumiación es más comúnmente diagnosticado en bebés y niños pequeños. Se estima que afecta aproximadamente al 2% de los bebés y al 10% de los niños con diversidad funcional intelectual. Sin embargo, también puede ocurrir en adolescentes y adultos, aunque en menor medida. Las personas con diversidad funcional intelectual tienen un mayor riesgo de desarrollar este trastorno, posiblemente debido a una menor capacidad de comunicación y a la dificultad para expresar sus necesidades y emociones.
Posibles causas del trastorno de rumiación
Las causas exactas del trastorno de rumiación no se conocen con certeza, pero se han propuesto varias teorías. Algunos expertos sugieren que puede estar relacionado con factores psicosociales, como un entorno poco estimulante, negligencia o estrés. En algunos casos, se ha observado una asociación entre la presencia de traumas o eventos estresantes y el desarrollo de la rumiación. Sin embargo, es importante tener en cuenta que cada persona es única y es posible que diferentes factores contribuyan al desarrollo de este trastorno en cada caso individual.
Uno de los enfoques más destacados en la comprensión de las causas de la rumiación es el modelo biopsicosocial. Este modelo sugiere que el trastorno es el resultado de una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales. Según esta teoría, factores biológicos como la respuesta del sistema nervioso autónomo y la función gastrointestinal pueden interactuar con factores psicológicos, como la ansiedad o el estrés, y factores sociales, como el entorno familiar o las experiencias traumáticas, para influir en el desarrollo y mantenimiento del trastorno.
Enfoques de tratamiento para el trastorno de rumiación
El tratamiento del trastorno de rumiación se basa en una combinación de enfoques, adaptados a la edad y la capacidad intelectual de la persona afectada. En bebés y niños pequeños, el enfoque principal es brindar apoyo a la familia, educar y guiar a los cuidadores sobre cómo manejar la situación. Puede ser útil establecer horarios de alimentación regulares, reducir el estrés alrededor de las comidas y proporcionar estímulos y actividades para distraer al niño de la rumiación.
En casos más graves o persistentes, se pueden utilizar técnicas de modificación de conducta para tratar el trastorno. Estas técnicas pueden incluir refuerzo positivo, como elogios o premios cuando el niño evita la regurgitación, y el uso de consecuencias negativas, como la pérdida de privilegios cuando ocurre la rumiación. El biofeedback, una técnica que ayuda a las personas a tomar conciencia de las señales físicas que preceden a la regurgitación y a controlar su respuesta, también puede ser útil en algunos casos.
En adolescentes y adultos, el tratamiento puede incluir tanto enfoques psicoterapéuticos como farmacológicos. La terapia cognitivo-conductual (TCC) puede ser efectiva para abordar los pensamientos y comportamientos relacionados con la rumiación. Esta forma de terapia se centra en identificar y cambiar los patrones de pensamiento negativos o irracionales, así como en desarrollar habilidades de afrontamiento más saludables. En algunos casos, se pueden utilizar medicamentos, como los inhibidores de la recaptación de serotonina, para reducir los síntomas de ansiedad o depresión que puedan estar contribuyendo al trastorno de rumiación.
Recomendaciones para la familia y cuidadores
Si tienes un ser querido que sufre de trastorno de rumiación, es importante recordar que no es culpa suya y que no están haciendo esto de forma intencional. Aquí hay algunas recomendaciones para apoyar a tu ser querido y manejar mejor la situación:
1. Busca apoyo y orientación: No dudes en buscar información y apoyo en profesionales de la salud, como médicos, terapeutas o nutricionistas especializados en trastornos de la alimentación. Ellos podrán brindarte una comprensión más profunda del trastorno y recomendarte estrategias de manejo adecuadas.
2. Establece una rutina regular de comidas: Mantener una rutina regular de comidas puede ayudar a establecer patrones saludables y reducir la ansiedad alrededor de la alimentación. Asegúrate de que las comidas sean tranquilas, agradables y libres de estrés.
3. Proporciona un entorno relajado: Crea un entorno relajado y libre de distracciones durante las comidas. Evita discusiones o situaciones estresantes que puedan provocar la rumiación.
4. Distrae a tu ser querido: Proporciona estímulos y actividades para distraer a tu ser querido durante el día. Esto puede ayudar a desviar su atención de la rumiación y reducir la frecuencia de los episodios.
5. Sé paciente y comprensivo: Comprende que el trastorno de rumiación puede ser frustrante tanto para la persona afectada como para los cuidadores. Sé paciente y brinda apoyo emocional a tu ser querido. Evita criticar o castigar por la rumiación, ya que esto puede empeorar la situación.
6. Busca ayuda profesional: Si el trastorno de rumiación de tu ser querido persiste o empeora a pesar de tus esfuerzos, busca la ayuda de un profesional. Un especialista en trastornos de la alimentación podrá evaluar el caso y brindar el tratamiento adecuado.
El trastorno de rumiación es un trastorno de la alimentación poco común pero importante que afecta principalmente a bebés, niños y personas con diversidad funcional intelectual. Aunque las causas exactas no se conocen con certeza, se cree que pueden estar relacionadas con factores biopsicosociales. El tratamiento varía según la edad y la capacidad intelectual, e incluye enfoques de modificación de conducta, terapia cognitivo-conductual y en algunos casos, medicamentos. Es fundamental que las familias y los cuidadores brinden apoyo y comprensión a las personas afectadas, y busquen orientación de profesionales de la salud especializados en trastornos de la alimentación.
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